Tú mutando
tú mudanza,
transitando a otra piel,
abriéndote por cajas.
La caja de la cocina
donde cueces encuentros,
o la del baño
restregando jabón
en momentos gastados.
Y aquella caja incógnita
que te abre por dentro;
precinto doble de emociones
que no quisiste usar
en el mes de febrero.
Viajas con cajas
o desnuda en el tiempo.
Piel de cartón
no escondas el viento.
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