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ALDEA POÉTICA II

Poesía capaz de cambiar el mundo:

Cada día veo la belleza de la gente en la calle, en el metro- belleza a veces agostada, a veces inicial- y me digo: este mundo tiene que salvarse. A pesar de los pesares, de las atrocidades y de las indignidades, es te mundo tiene que salvarse. Sería una imperdonable ingenuidad confiar tal salvación al poder del poema. Pero sería un terrible error olvidar que no hay poema que deje el mundo intacto. ( Jorge Riechmann).

Poesía que está en el lector:

A veces pienso que detrás de mis versos existe una poética que yo desconozco. Un lenguaje fluído que le susurra al lector cosas que nunca he dicho. Soy yo la que escribe, la que recoge imágenes, la que fabrica sueños con palabras, pero ellos, los lectores, son sin embargo , los que transforman mi mundo en otro mundo, los que imaginan mi voz de otra manera, los que al final desmenuzan mis versos al compás de sus latidos. (Ana Merino)

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Nací en el año 1949. En 1961 empecé la enseñanza media y, en 1967 entré en la universidad. Cumplí los 20 años en pleno auge de las aparatosas revueltas estudiantiles que todos conocéis. En este sentido, creo que se me puede considerar un típico hijo de los años 60. Pasé el período más vulnerable, más inmaduro y, a la vez, más decisivo de mi vida respirando a pleno pulmón el aire salvaje, improvisado y espontáneo de los años 60 que, como es lógico, acabó emborrachándome por completo. ¡Había tantas puertas que debíamos abrir de una patada! Sí. ¡Y que fantástico es tener ante los ojos puertas para que las abriéramos a puntapiés! Y todo eso con los Doors, los Beatles, Bob Dylan y los otros como música de fondo.


Después de leer esto me pregunto: si ahora también vemos puertas a las que darle patadas y abrirlas a puntapiés ¿Por qué no nos parece fantástico hacerlo y nos quedamos pasmados, con…