Aunque empiece por el final del viaje tengo mucho que contar pero quizás esta mirada retrospectiva me ayude a ver con mas detalle aquellos aspectos que han pasado delante mío de forma inadvertida debido a la rapidez que adquiere en este tipo de viajes la cotidianidad de las vivencias, vamos, dicho en palabras menos rimbonbantes la sensación de estar viviendo allí un mes cuando llevas 2 días. Así, empezaré contando mis últimos momentos en este pequeño país en el que también se puede hacer algo de turismo, pese a todo tipo de creencias. Y aceptando la proposición de Amparo nos fuimos (eso sí después de estar buscando taxi unas 3 horas) al pueblo de Taberma, conocido por la arquitectura de las casas para defenderse de los ataques de otras poblaciones con religión diferente pues la suya es la animista y de ahí los distintos fetiches que configuran la decoración de las casas y su distribución, aunque una de las versiones mas difundidas al respecto de este tipo de arquitectura como mecanismo...