Por la noche, toda la numerosa familia se sienta en el césped para cenar; y es que aunque ha empezado una nueva vida, se conserva la vieja costumbre de los tiempos de la eterna pobreza: se come sólo una vez al día, por la noche.
El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el coste de la vida, del pan , de la harina, del vestido, del zapato y de las medicinas, dependen de las decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el pero de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.
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