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FEDERICO GALLEGO RIPOLL



Alegato


Estoy lleno de vida, conservo
la memoria feliz de cuando no fui hombre,
un regusto de savia entre los labios
y un dolor en la frente
como de nidos tiernos contra los vientos altos.

Sé que fui árbol, sé
que algo de árbol me queda todavía
en la tos de resina y en el pálpito
del fuego;
a mi sombra se acoge la paz del caminante
y a mi canción acuden los pájaros sonámbulos.

No sé vivir sin cuatro cosas simples:
sin luz, sin aire fresco,
sin lluvia en primavera y sin sol en verano.
Si me han de recluir sólo les pido
que el lugar tenga patio.

El Poema

Punto y coma, tris tras, ya la navaja

sobre el papel rasura los signos insurrectos,

recorta las patillas, equilibra el bigote

y con llaves de alcohol cierra los lacios poros.

Se mira en el espejo, como quien no, el poema;

paga el servicio y deja generosa propina

si no advierte la caspa ni algún que otro rasguño.

Se despide en voz alta de los demás clientes.

Y cruza la avenida creyéndose otra cosa.

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